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miércoles, 6 de septiembre de 2017

Como un salto al vacío

Por Carolina Vásquerz Araya En Guatemala, la adolescencia es una etapa de grandes desafíos. No todos la superan. Al salir de la niñez, los seres humanos ingresan en un mundo tan plagado de amenazas como de posibilidades. El color del espectro dependerá, entonces, no solo del nuevo entorno sino de cómo se ha vivido la niñez desde el momento del nacimiento; si fue una feliz llegada al mundo o estuvo rodeada de pobreza, amenazas y violencia. Si durante el transcurso de los primeros años hubo amor o una carencia profunda de nutrición emocional y física, elementos indispensables para garantizar el desarrollo adecuado del nuevo ser. De acuerdo con los Informes de Desarrollo Humano de los años recientes, en Guatemala la niñez es uno de los segmentos poblacionales más castigados por la pobreza y el abandono. Del universo infantil, las niñas son quienes sufren mayores carencias y abusos. La idea de una adolescencia feliz es -en los países con mayores deficiencias en su manejo de los asuntos públicos, como Guatemala- una burla desde todo punto de vista. Las políticas educativas dependen de la voluntad de sectores opuestos al desarrollo humano, porque su atención y esfuerzos están centrados en obtener los mayores beneficios posibles del manejo de los haberes del Estado y de las riquezas nacionales. Una sociedad educada, preparada y potencialmente fuerte en términos de ciudadanía representa una amenaza que no figura en los planes de quienes detentan el poder. Lo anterior, deslizado muy hábilmente como política de Estado, ha representado la eliminación de institutos vocacionales para jóvenes que emergen de una niñez con baja cobertura educativa y programas inadecuados para enfrentar los desafíos de un mundo cambiante. De ese modo, sus aspiraciones de alcanzar sueños de vida capaces de eximirlos del triste destino de integrar huestes de desempleados, se ven aniquiladas incluso antes del intento. Las cantidades obscenas de dinero de las arcas públicas desviadas hacia los bolsillos de quienes han hecho feria del presupuesto de la nación revela de manera inequívoca que esa estrategia de oscurantismo educativo es efectiva, porque produce una especie de vacío entre los operadores político/económicos y el resto de la población cuya capacidad de reacción ha sido prácticamente abolida, incluso entre sus estratos más privilegiados. Ante la cruda realidad de la corrupción y el crimen organizado, la ciudadanía parece preferir el estatus a un cambio radical cuyas consecuencias son impredecibles. Y los tiburones, satisfechos, aprovechan el temor de sus víctimas nutriéndose de su sangre. De ahí que sea conveniente apagar el fuego juvenil incluso antes de prender. Quitarles la savia, rodearlos de obstáculos para su desarrollo y mantenerlos en un estado de perenne frustración en donde cualquier oferta de trabajo mal pagado les parezca una puerta al paraíso, son estrategias puntuales sacadas de un tratado de la más vil ideología de la explotación. La juventud se debate, entonces, entre lo poco legítimo a lo cual tiene acceso y la abundante oferta de organizaciones criminales, cuyos intereses prevalecen por encima de los objetivos comunes de una población abandonada. Surgir de una niñez plagada de carencias -para el 60 por ciento de la ciudadanía- malnutrida, violentada y sin perspectivas, para ingresar de golpe en una etapa de adolescencia y juventud más amenazante aún, es la vida diaria de miles de guatemaltecos. Niñas madres a los 12 años, niños sicarios capaces de asesinar por dinero, jóvenes transformados en monstruos por una sociedad que prefiere aplicarles la pena de muerte a luchar por ofrecerles educación y trabajo, es la fórmula perfecta para el fracaso. ROMPETEXTO: Jóvenes enfrentados a un mundo que los rechaza y los margina, es componente toral de la crisis. @carvasar Blog: http://www.carolinavasquezaraya.com

Cristina y su universo

Por Carolina Vásquez Araya He conocido a muchas personas fascinantes, pero pocas como María Cristina Orive (1931-2017). La entrevisté en 1980, durante una de sus frecuentes visitas a Guatemala. Llegó cargando su cámara como si la entrevistada fuera yo. Su amplia sonrisa y esa energía luminosa tan propia de quien disfruta la vida fueron los primeros signos de que la conversación iría por buen camino. Me contó de todo: su vida en París, sus viajes, su corresponsalía para agencias francesas de prensa en Buenos Aires y, finalmente, la creación más importante de su carrera: la fundación, en 1973, de la editorial fotográfica de América Latina La Azotea, junto con la notable fotógrafa Sara Facio. Cristina Orive nunca se conformó con los límites de una sociedad conservadora, rompió esquemas allí en donde los había y lo hizo con gracia y propiedad. Se rodeó siempre de personajes tan fascinantes como ella, intelectuales y artistas de renombre cuya amistad conservó durante toda la vida. Para esta mujer excepcional, los grandes desafíos fueron siempre invitaciones para emprender nuevas aventuras y en su editorial demostró cómo era capaz de superarlos. Sara Facio y Cristina se volcaron a la tarea de elevar el arte de la fotografía a la categoría que merecía en una época cuando esta actividad se consideraba apenas poco más que un simple oficio. Las primeras obras realizadas en La Azotea demuestran el enorme trabajo de investigación y rescate efectuado por ambas, en una lista de títulos y de exposiciones de gran impacto en el ambiente cultural. Ahí figuran pioneros de la fotografía como Martín Chambi de Perú, J. J. Yas y J. D. Noriega de Guatemala, Grete Stern y Alejandro Witcomb de Argentina y luego un largo listado de nuevos valores latinoamericanos y caribeños cuyas obras eran, hasta entonces, desconocidas por el gran público. Las cualidades humanas e intelectuales de Cristina le abrieron las puertas de un mundo tan diverso como enriquecedor. Tan definida en su pensamiento político como en su sensibilidad social, entabló amistades de todos los colores del espectro, compartiendo sus inquietudes con apertura y tolerancia, cualidades suyas que la acompañaron siempre. Así fue como en sus recorridos por Guatemala encontró las puertas abiertas para fijar en imágenes los aspectos más diversos de la cultura y las costumbres de este país. De allí nació una de sus obras, Actos de Fe en Guatemala, realizada en colaboración con Sara Facio con textos de Miguel Ángel Asturias y Manuel José Arce. Pero no todo sobre María Cristina Orive es una historia de vida profesional. Ella fue una amiga maravillosa para quienes tuvimos el privilegio de tenerla cerca, de compartir la mesa y disfrutar largas pláticas sobre cualquier tema que nos llamara la atención. Su exquisitez no tenía parangón y eso también se reflejaba en el círculo que la rodeó durante la mayor parte de su vida. Intelectuales y grandes artistas como Sara Facio, Vera Gregg, Miguel Ángel Asturias, María Elena Walsh, Manuel José Arce y otros nombres de gran relevancia en el mundo cultural contribuyeron en gran medida a enriquecer sus experiencias y a dotarla de una visión universal del mundo, perceptible en cada una de sus obras. Para conocer más a fondo a la Cristina fotógrafa, hay que dar una mirada a su obra, en donde reside la verdadera esencia de su pasión por su país y su gente, una fuerza siempre presente en sus imágenes. Su importante legado para la fotografía latinoamericana es una herencia cultural de enorme relevancia, por lo cual su nombre merece inscribirse en los anales de la historia cultural de Guatemala como una de sus más relevantes figuras. http://www.carolinavasquezaraya.com elquintopatio@gmail.com

Ángel de la Visión

*Pepo Toledo Visión es tener la capacidad de ver las cosas desde lo alto, por encima de todo y más allá del tiempo. Todo comienza con un sueño. Dios nos dio la capacidad de crear y de soñar. Dice la Biblia en Efesios 3:20: “Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros.” (Nueva Traducción Viviente, NTV). Sam Walton fue un visionario que vivió este versículo de la Biblia. No tuve el honor de conocerlo como muchos aquí, pero lo supe por tres frases que nos dejó como herencia: Primera: “Las altas expectativas son la clave para alcanzarlo todo.” Dios nos da, como dice en Efesios, “…mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar…”. Sueña en grande. Dios es infinito. Segunda: “Si las personas creen en sí mismos, es increíble todo lo que pueden lograr.” Ten fe en Dios y en ti mismo. Volvamos a Efesios: “…Dios, quien puede lograr…” ¿Qué puede lograr? “…mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar…” ¿Cómo lo hará? “…mediante su gran poder, que actúa en nosotros.” La visión es como la fe, “…la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1, Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, NBLH). Debes imaginarla, debes verla con tu mente, no con tus ojos. Si crees en tu visión con toda tu fuerza, los demás también lo harán. Tercera. “Una persona buscando la gloria no consigue mucho.” Se humilde como lo fue Sam Walton. “Y ahora, que toda la gloria sea para Dios,..”, leemos en Efesios. Todo lo que he hecho en mi vida, desde las cosas más pequeñas hasta las más grandes, como este Ángel de la Visión que hoy inauguramos, es porque Dios lo permite y va delante de mí. Que la honra y la gloria sean para su nombre por causa de su amor y su verdad. Pídele a Dios ayuda para elegir el anhelo de tu vida, dentro del propósito que Él tiene para ti en este mundo. Un sueño grande, un ideal donde puedas compartir los dones que te dio. Pídele también que te envíe al Ángel de la Visión para iluminar tu mente y empoderar tu proyecto. De esta manera, tu sueño será el mismo sueño de Dios para tu vida. La invención se asocia a lo nuevo, la innovación a lo novedoso. Un visionario debe ser innovador. Lo novedoso implica cambio pero asociado a palabras como ruptura, radical, disruptivo, revolucionario. El común denominador es riesgo. No hay imposibles. Los que se excusan y se escudan en sus circunstancias las convierten en su propia prisión. Los visionarios saben a dónde quieren llegar y cuándo. Deben tener la capacidad de comunicar su visión, contagiar su pasión y convertirla en acciones. El proceso es simple: subir a lo alto, ver por encima de todo y aterrizar. Actuar. Visión sin acción no pasa de ser un sueño. Si tu visión es del tamaño del resto de tu vida, estás enfocado. Si en este proceso te llaman loco, vas por buen camino. Esto te hará parte del selecto grupo de visionarios. Termino con otra frase de Sam Walton: “El capital no es escaso, la visión sí.” Se insólito.

Muros de la vergüenza a 27 años de la caída del Muro de Berlín

Mercedes Arancibia 09/11/2016 “Es la rabia del presente” (escribe Manuela) Cuando volvimos a creer que todo el mundo es bueno mientras no se demuestre lo contrario, y ni remotamente podíamos llegar a pensar que los especuladores alcanzarían a sacar provecho de algo tan sagrado como la memoria; y mientras los “cazadores de recuerdos” corrían a hacerse con un pedazo del Muro de Berlín, último vestigio de la guerra fría demolido totalmente entre junio y noviembre de 1990, un espabilado periodista y mejor negociante, extremeño por más señas, fletó un camión en dirección al Berlín recién recuperado de 28 años de heridas todavía sin cerrar, y lo cargó de pedazos de cemento coloreado. Era el otoño de 1990 y eran los restos del Muro que acababan de derribar las ansias de libertad de un pueblo (y los chanchullos políticos de dos bloques que casi treinta años más tarde siguen siendo antagonistas). El periodista vendió su cargamento a una publicación semanal que redujo a partículas casi elementales los trozos de cemento y los regaló a sus lectores. El periodista ganó una pasta gansa con la operación; tanta que después se animó a comprar un vehículo –no recuerdo si avión, cohete o tanque- de la “época en que los rusos eran dueños de medio Berlín”, para revenderlo a los responsables de una comunidad autónoma insular, que le dio estatus de monumento en una de sus plazas. Gracias a ese colega, en muchos hogares españoles se venera un pedazo de Muro lo mismo que se respetan la foto del Ché, el pequeño libro rojo maoísta o el afiche de Solidarnosc. Como no podía ser de otra manera yo –previsible en mi normalidad generacional- también conservo mi pedacito de Muro, encerrado en la burbuja minúscula de una tarjeta postal. Producto de la guerra fría y símbolo de un mundo partido en dos bloques desde su construcción en 1961, el Muro de Berlín dejó de ser una frontera entre los dos lados de la ciudad la noche del 9 de noviembre de 1989, después de gigantescas manifestaciones populares en las que millones de ciudadanos del Este protestaban por el inmovilismo del régimen comunista, y reclamaban el derecho de poder pasar libremente al Oeste. Cuando se cumplen veintisiete años de aquel acontecimiento con resonancias mundiales, los vestigios del Muro se siguen exhibiendo en museos y exposiciones de las cuatro esquinas del planeta. Más allá del alcance simbólico de la destrucción del Muro y el encuentro entre berlineses del Este y el Oeste –que aquella misma noche de noviembre de 1989 desbordaron las barreras de seguridad y se mezclaron por las calles recuperando la identidad que les habían robado-, la fecha sigue marcando el principio del hundimiento del bloque comunista, relegado al baúl de los recuerdos dos años más tarde. Conocido en el Oeste como “Muro de la vergüenza” y definido por el gobierno del Este como “Muro de protección antifascista”, la República Democrática Alemana (RDA) levantó la inmensa tapia que dividió Berlín durante casi tres décadas en la noche del 11 al 12 agosto de 1961, con el objetivo de impedir el éxodo de ciudadanos hacia la República Federal (RFA). El imaginario de aquella Europa recién desembarazada del siniestro régimen nazi convirtió aquel Muro de cemento en “Telón de acero” (expresión acuñada por Winston Chruchill en un discurso en Fulton, el 5 de marzo de 1946), porque más allá de un simple parapeto se trataba de un complejo dispositivo militar formado por dos muros de 3,6 metros de alto y 160 kilómetros de largo con un pasillo interior, 302 miradores y dispositivos de alarma, 14 000 guardias, 600 perros amenazadores y alambradas de púas en lo alto; una fortaleza desde la que los soldados soviéticos y los guardias fronterizos del este alemán disparaban sobre los fugitivos. Casi totalmente destruido el Muro, que oficialmente terminaba con las secuelas de la Segunda Guerra mundial en el viejo continente, ha dejado en el urbanismo de la capital alemana algunas cicatrices que todavía no se han borrado. Ahora, las personas interesadas pueden seguir el antiguo trazado del Muro en 20 kilómetros en el centro de la ciudad, marcado en parte por una línea roja y en parte por una doble hilera de adoquines de granito incrustados en la calle. Valla de concertinas levantada por Hungría para evitar la entrada de refugiados Valla de concertinas levantada por Hungría para evitar la entrada de refugiados Más fronteras en un mundo sin fronteras Veintisiete años después de la caída del Muro de Berlin en el mundo existen medio centenar de muros que responden a denominaciones diversas, entre ellas barreras o cierres. Prácticamente cada semana nos enteramos de la construcción de un nuevo muro fronterizo: Kenia/Somalia, Túnez/Libia, Hungría/Serbia, Turquía/Siria … Se erigen nuevas murallas con la excusa del 11 de septiembre, de la primavera árabe o del conflicto sirio, para prevenir o frenar, según los discursos oficiales, la inmigración ilegal, el contagio terrorista, los tráficos de todo, incluidas las personas. Sin embargo, con la caída del Muro de Berlín parecía que el mundo había cambiado. Las multitudes alborozadas bailaban en la Puerta de Brandeburgo, Alemania se iba a reunificar, el mundo saldría de las tensiones de la guerra fría. “La década de los ’90 iba a ser la de la paz sostenible, la del mundo en paz. Canadá impulsaba nuevos valores como el derecho de injerencia, la seguridad humana, la responsabilidad de proteger…Había llegado la hora de un mundo sin fronteras, del paso de las soberanías obsoletas a la aldea global de la mundialización. Pero el atentado (a las Torres Gemelas de NY) del 11 de septiembre congeló esas aspiraciones, los estados se cerraron como ostras, las fronteras se convirtieron en trampas duras y agresivas. En la frontera, la norma ahora es la de una violencia latente. Y son muchas las que cuentan con su muro, en teoría inexpugnable” (De las actas del Coloquio Internacional organizado por la Cátedra Raoul-Dandurand, los días 2 y 3 de junio de 2016 en Montreal, Québec, Canadá). Según la publicación Courrier International hay dos tipos de muros: los construidos para “impedir conflictos o limitar actos terroristas” y los que intentan “impedir a los inmigrantes cruzar fronteras”. Al primer caso pertenecen los muros que separan, de manera discontinua, Israel de Cisjordania y de la franja de Gaza, o el “más antiguo de los muros”, que separa las dos Coreas; lo mismo que “el muro de arena” marroquí que corta en dos el Sahara occidental. En el segundo caso están el muro entre México y Estados Unidos, el construido entre Israel y Egipto y el que se encuentra entre India y Bangladesh, que ostenta el triste record de ser la fortificación más larga del mundo, con 3000 kilómetros. Courrier International lo define como “gruyère gográfico” porque existen muchos enclaves indios en el territorio de Bangladesh, y viceversa. “Desde hace dos décadas –explica Elisabeth Vallet, profesora de geografía en la Universidad de Montreal, Québec- estamos asistiendo a un fenómeno de regreso al cierre de fronteras. Un fenómeno que se ha acelerado en los últimos meses… Los alambres de púas son un producto muy demandado en este momento. Los materiales (cemento, electrificación, arena…), los dispositivos (miradores, cierres continuos o discontinuos, barrios separados, fuerzas militares, tecnología biométrica…), los costes, los objetivos (lucha contra la inmigración o el contrabando, razones de seguridad o contenciosos territoriales…) y la eficacia, son diferentes de un país a otro. Pero todas estas construcciones indican un mismo fenómeno: la lógica de la fortificación de las fronteras. Mientras que los viejos muros servían para evitar que los conflictos degeneraran (Chipre India, Pakistán, las dos Coreas…), hoy se trata de blindar las fronteras”. Después de la caída del Muro de Berlín, los hombres han levantado decenas de muros en la era de la globalización, de la libre circulación, de Internet. Los muros de separación contemporáneos –en ocasiones de varios miles de kilómetros, alambrados o electrificados, alcanzando hasta diez metros de altura, de dobles paredes, guardados por soldados, cámaras de vigilancia y drones de reconocimiento, reforzados con minas de fragmentación- se levantan con la excusa de la seguridad, tanto civil como militar, la contención de la inmigración o la lucha contra los distintos tráficos, aunque lo que hacen es dividir a los pueblos y las culturas y fomentar el odio “al otro”. Miles de kilómetros de fronteras consideradas infranqueables separan hoy a Estados Unidos de México, a la Unión Europea de Africa, a Irak de Arabia Saudí, y un largo etcétera. Los comienzos del siglo XXI han sacado a la luz la cara oculta del fenómeno que no es otra que las guerras comerciales entre países, o bloques, y la erosión de los derechos de los trabajadores. Los muros actuales no pretenden frenar los contactos con los ciudadanos del otro lado, sino dejar fuera a los “indeseables”. Definen una comunidad social y territorial “defendible”, y al mismo tiempo las categorías peligrosas de las que conviene protegerse. (Los “barrios residenciales” en muchos países latinoamericanos, por ejemplo, residenciales y supervigilados, no son otra cosa que enclaves urbanos fortificados. Estos dispositivos que empiezan a extenderse en otros lugares del mundo suponen la anticipación permanente de una amenaza externa que exige el despliegue de técnicas de inspiración militar para controlar un territorio privatizado). Un mundo feudal Pero volvamos a los muros propiamente dichos. La construcción de muros en las fronteras no es un fenómeno totalmente nuevo, desde 1945 se observa un crecimiento continuo y regular del número de este tipo de infraestructuras, un poco por todo el mundo. Pero el fenómeno ha adquirido otra proporción desde 2001, fecha en la que la curva experimenta una elevación exponencial “como si entráramos en una nueva era, una era de cierre, de fortificación, de repliegue”, explica la profesora Elisabeth Vallet. En 1945, finalizada la Segunda Guerra mundial, había once muros internacionales. Hoy son 66 los construidos, o en fase de serlo, con un total de cerca de 40 000 kilómetros. Casi la circunferencia de la Tierra en el Ecuador. Muchos países europeos, confrontados a la circulación de migrantes, están levantando ahora muros para “hacer más seguras sus fronteras”, al tiempo que se colocan fuera de la legislación comunitaria que tiene establecida la libre circulación de personas y mercancías. Las extremas derechas están sacando partido electoral de las crisis de emigrantes y refugiados, enarbolando la bandera del miedo: miedo al otro, miedo a que te quite tu trabajo, tu casa, tu ayuda social…El 15 de septiembre de 2016 Hungría terminó el cierre de su frontera con Serbia, un importante punto de entrada hacia la Unión Europea (UE) de los refugiados procedentes de Oriente Medio. Pero Hungría no ha sido el único país que quiere protegerse, tampoco el primero ni el último. Grecia y Bulgaria sellaron sus fronteras con Turquía; la de Ucrania con Rusia está cerrada. Mientras otros países bálticos se plantean copiar a Ucrania, Gran Bretaña anuncia la construcción de un “nuevo gran muro” para impedir que puedan saltar a los camiones que cruzan el Canal de Mancha los refugiados y migrantes que esperan su oportunidad en territorio francés. Ceuta, valla en la frontera con Marruecos Ceuta, valla en la frontera con Marruecos En Africa, Ceuta y Melilla, enclaves españoles en territorio marroquí, están rodeados por una doble hilera de alambradas con “concertinas”, de seis metros de altura. También Marruecos y Argelia están a punto de construir una valla doble a cada lado de su frontera… En Asia, entre India y Pakistán, lo que se conoce como “la línea de control de Cachemira”, igual que con Bangladesh, existen muros y cierres fronterizos. Oriente Medio se caracteriza por una auténtica cultura del “emparedamiento”: entre Kuwait e Irak, entre Irak y Arabia Saudí (que tiene cerradas cinco fronteras), entre los Emiratos Arabes Unidos y Omán… En América, Brasil ha anunciado un muro “virtual”, vigilado por drones y satélites, en sus cerca de 15 000 kilómetros de fronteras. Al tiempo que Estados Unidos ha reforzado varias veces la frontera con México, la más peligrosa del mundo, que corre a lo largo de los estados de Arizona, Texas y California y para la que se han utilizado materiales de desechos militares de la primera Guerra del Golfo (la de Bush Padre), y en la que han muerto 10 000 migrantes en los últimos 20 años. Desde el 11 de septiembre de 2001 son muchos los países que piensan las relaciones internacionales a través del prisma de la “guerra de civilizaciones”. Después de años de apertura empieza a aparecer una especie de reflejo “medieval”, un repliegue en los valores tradicionales e identitarios, la nostalgia de una antigua edad de oro. Una forma de “feudalización”, mientras la derecha más carca se apodera del debate migratorio. En estos casos, la construcción de muros es la única respuesta aceptable. Pero la historia demuestra que los muros terminan siempre por caer. Nunca han impedido que pasaran al otro lado las gentes decididas a franquear una frontera, huyendo de la guerra o la miseria. El mejor ejemplo para demostrarlo es Europa: antes, los emigrantes llegaban por Canarias. Europa adoptó medidas que fueron soluciones efímeras y los migrantes terminaron por encontrar los enclaves de Ceuta y Melilla. Europa puso en práctica las instalaciones de rejas y barreras, y los emigrantes se fueron un poco más lejos para llegar por el desierto de Libia. Y luego por Malta… y ahora por Grecia e Italia. El problema con los cierres es que hacen que el paso sea cada vez más peligroso y que los migrantes cada vez arriesguen más sus vidas, además de favorecer el crecimiento de un sector de economía informal: las mafias que les cobran por “ayudarles a pasar”. “Los muros invitan a las mafias a la mesa de la frontera”, dice la profesora Vallet. “No se puede franquear un muro sin recurrir a estructuras delictivas”. Los muros son respuestas torpes e inhumanas Para Vallet “construir un muro es una solución completamente ineficaz, que lo único que hace es desplazar el problema sin resolverlo. Es una respuesta rápida y simbólica, pero esencialmente cosmética y demagógica”. Es un mensaje que los gobiernos envían a sus electores, con el objetivo es demostrar que actúan. El geógrafo Michel Foucher habla de un muro como “intento de relaciones públicas”. “La construcción de muros puede tener un efecto desastroso para una región, en la medida en que la desestructura. Erigir una separación conduce casi siempre al nacimiento de dos economías diferentes y contradictorias. A ambos lados. En el “país rico”, el muro se convierte en un negocio lucrativo para el complejo militar-industrial, que ha encontrado aquí nuevas salidas después de la guerra fría. Mientras que al otro lado nace el negocio de las mafias de todo tipo. En el lado del “país rico” las fronteras se transforman en zonas de experimentación tecnológica, con contratos cifrados en millones de euros: detrás del muro se acantonan militares, se dispone de sensores, de drones e incluso de robots, y la zona se militariza va convirtiéndose al tiempo en zona de tolerancia jurídica. En la frontera con México se habla incluso de “zona sin constitución”. A modo de curiosidad, existen estudios que demuestran que los muros tienen también repercusiones sobre la fauna y la flora. El que existe entre Estados Unidos y México ha hecho desaparecer algunas especies del lado mexicano. Y, en un tiempo mucho más prolongado, se ha podido constatar que la naturaleza ha evolucionado de manera diferente a los dos lados de la Gran Muralla China. Las decenas de muros levantados en los últimos veintisiete años no han hecho que el mundo sea más seguro. Donde se levanta una barrera física aparecen enseguida barreras mentales, mucho más difíciles de abatir porque son invisibles. Pero los muros no son ninguna novedad. Siempre ha habido muros políticos en la historia del mundo lo mismo que ha habido líneas discursivas distintas de las murallas estrictamente defensivas; ambas tendencias se han conjugado para dar forma a los muros-fronteras: la Gran Muralla China y las del Imperio Romano fueron a la vez líneas de fortificación destinadas a luchar contra las incursiones enemigas y fronteras de civilización contra la barbarie. En todo caso, los muros no son soluciones sino respuestas torpes e inhumanas a un problema que existe, aunque a nadie le guste nombrarlo porque parece políticamente incorrecto: el del Norte-Sur. Los muros anti-inmigración, incluidos los que se alzan con el pretexto de que una frontera es conflictiva, son la consecuencia directa de profundos desequilibrios. Los de Ceuta y Melilla, el de Estados Unidos con México, o el de Austria con Eslovenia, explican con claridad las tensiones Norte-Sur, en las que destaca un tema nada menor, el de las cifras: 1200 millones de ricos y viejos frente a 5700 millones de pobres y jóvenes. “¿Puede alguien pensar que el mundo vacío de los ricos podrá mantenerse indefinidamente impermeable al mundo lleno de los pobres?”, se preguntaba en 1991 el escritor Jean-Christophe Rufin en “El imperio y los nuevos bárbaros”. La respuesta va implícita en la pregunta. EtiquetasElisabeth Vallet Muro de Berlín muro de la vergüenza Sobre Mercedes Arancibia Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

El fascismo con la batuta

By Pippomao LA tierra tiembla; Y no es por el poder en sí mismo, sino por el poder en manos de la ignorancia, la prepotencia, la soberbia, xenofobia, racismo y odio. Con el arribo de Satán al poder, empiezan a tomar forma las deidades del inframundo que encuentran el estadio perfecto, para alimentar al monstruo de su adoración. Entre cantos de hidrógeno refractario y trompetas del apocalipsis, aparecen ejércitos devoradores de la humanidad, vestidos de blanco de pies a cabeza como escondiendo su vergüenza y cobardía, presumiendo estandartes de KKK. Listos para amedrentar contra quienes consideran en su nefastos y fascistas cerebros, "Non gratos" por el color de su piel, pues siendo Satanás engendro de miembros del KKK despierta esa sed de sangre con su discurso de muros y odio. Mientras Mefistófeles prepara su salida con artimañas de engaño hasta el final, dejando al rebaño desolado y listo para ser devorados cual prometeo encadenado viendo merodear al buitre, por los lobos de banderas rojas de Red neck. ¿Qué hubiera sido del edén con Lilith Bilderberg al mando? Más de lo mismo y prolongación de la guerra, al fin todos gustan de la guayaba. Sin embargo Mefistófeles siendo el padre del engaño, deportó 2.8 millones es de indocumentados, pero quién dice que Lilith no seguiría la tarea? El hecho es que Mefistófeles se retira como todo un Luzbel alado y glorioso. Claro que de Satán se esperan cosas peores, no dudo de que Belcebú Arpaio regrese al cuadrilátero Dantesco, con aires de superioridad y libre de culpas gracias a Satanás, y por supuesto las otras alimañas que nunca desaparecen, como Moloch Bush, prestando sus servicios infernales de staff para la preservación del status quò. Que tiempos aquellos en que todo se reducía a escándalos de casa blanca entre Bill Adonis y Afrodita Lewinski, burlándose de la Medusa. Lo cierto es que en adelante todo es incierto, más para doce millones de indocumentados y América latina que siempre se ve vulnerada por las decisiones de los titanes. Solo queda esperar que la divina providencia pose sus alas protectoras sobre los más desfavorecidos y vulnerables, de este lado, Latinomerica, sin olvidar a los niños de Alepo y circundantes, que nada saben de porqué les tocó crecer entre bombas, desolación, orfandad y tristeza. Ojalá los Dioses se harten ya y manden al inframundo Xibalbá, a todos estos hijos del tártaro que jamás debieron salir del averno. pippomao@hotmail.com

La concentración del poder es una enfermedad que solo se cura con justicia y democracia.

Por Carolina Vásquez Araya Una auténtica democracia tiene un sistema de pesos y contrapesos gracias al cual se produce un equilibrio saludable entre la voluntad del pueblo soberano y la de sus representantes en los estamentos del Estado, del gobierno y de las organizaciones del sector civil; un sistema en el cual no existen polos de poder absoluto contra cuyos excesos la ciudadanía sea impotente por no contar con los mecanismos para intervenir. Ese ideal de democracia parece no existir. De hecho, actualmente se vive un anti sistema impuesto por los países dominantes, caracterizado por extrema codicia, abuso y privilegios destinados a convertir a un pequeño círculo de políticos y empresarios en auténticos emperadores. El mundo actual, por lo tanto, es un campo abierto a disposición de esos centros de poder absoluto desde donde emanan los parámetros que definen el presente y el futuro de los pueblos. A partir de esta forma de colonización política y económica se da paso a una forma de colonización ideológica tan perversa, como para abolir todo concepto de nación entre ciudadanos deslumbrados por el consumismo y las promesas de un “american way of life” instalado como su ideal de vida. La perspectiva de una vida más fácil no es gratuita; implica la renuncia a ciertos valores como la independencia, la identidad, la preservación de la cultura y la visión de nación como pilar básico para un desarrollo integral. A este complejo escenario se suma, entonces, el peligro de tener a un hombre poco instruido, de innegable tendencia racista, xenófobo y, para colmo, irreflexivo, a cargo del gobierno más poderoso del planeta, de cuya fuerza gravitacional está cautivo nuestro continente. Las decisiones emanadas desde la Casa Blanca –la mayoría de las cuales responden a intereses específicos de esa nación- pesan como leyes en prácticamente todos los países dependientes de su enorme poder, al punto de deberle todas y cada una de las operaciones y estrategias que han desequilibrado nuestra institucionalidad y han impedido la construcción de democracias sólidas e independientes a lo largo y ancho de América Latina. Esta preeminencia del poder del imperio estadounidense sobre nuestros pueblos reviste la mayor gravedad ante el nuevo cariz que ha tomado la administración de la Casa Blanca, reflejado en un resurgimiento de los movimientos extremistas –Ku Klux Klan, entre otros- amparados por el discurso de odio emanado por su máximo líder. El permiso que el presidente Trump tácitamente otorga a estos fascistas al no condenar de manera explícita sus actos de violencia constituye un aval a sus desmanes y repercute en un serio riesgo para los ciudadanos e inmigrantes latinos y de otras culturas y etnias que habitan en ese país. Este año hemos presenciado el resurgir de una tiranía reeditada y fortalecida por un pensamiento xenófobo y racista. A ello se suman las amenazas de invadir Venezuela, un país soberano, las cuales no son ajenas a esta nueva tendencia imperialista carente de visión política. Sin importar si el resto de países latinoamericanos está o no de acuerdo con el gobierno venezolano, todos –sin excepción alguna- deberían pronunciarse de manera clara y tajante para rechazar cualquier intento de invasión. Por respeto a la dignidad de los pueblos del continente y a los valores de las democracias, sólidas o no, que tanta sangre y dolor le han costado a los pueblos americanos, es imperativo recuperar esa dignidad que hoy suele estar opacada por la corrupción, la codicia y la falta de visión de nuestros líderes.

La Yoli, una mujer extraordinaria.

La extraño… *Hugo Lam Hace mucho tiempo, nació la Yoli, - como cariñosamente le llamaba la familia-, hija de Carlos Carrillo Fernández y Rafaela Abarca, oriundos de antigua Guatemala y alguna ciudad de México. Me contaba mi mama, que vivió en la ciudad de Guatemala, en uno de esos barrios tradicionales de antaño, allá por el cuartel de matamoros, en el callejón Delfino, cerca del Asilo Santa María, por allí creció y estudio. Su familia siempre fue comerciante y desde pequeña fue una mujer trabajadora. Decía mi mama que tuvo su lugar o puesto en el mercado Colón, en donde comercializaba productos de primera necesidad. Luego cuando conoció a mi papa, después que él causará baja en el ejército de Guatemala, unieron sus vidas para siempre, y procrearon 3 hijos Iris, Carlos y Hugo, Un nuevo proyecto los llevo a iniciarse en la industria panificadora. La Flor de Azalea, negocio que aún recuerdo desde pequeño, pues muy de madrugada solíamos comer pan con café, entre el bullicio de latas, canastos y panaderos. Recuerdo un baño de metal alargado, el cual llenaban de brazas y ponía sobre ellas la jarra de café. Una vez jugando resbale sobre él y me queme las nalgas. Contaba ella- y fueron noches de desvelo cuando me curaban con manteca de cerdo y hoja de higuera, noches y días de ahínco, hasta que sane, aun conservo las cicatrices como mudos testigos del amor de mi mama. La Yol, era una señora, - así la recuerdo- baja de estatura, de pelo lacio y color dorado claro- la canche le decían su clientela, ojos color miel, blanca. Con una sonrisa en sus labios, de carácter temperamental y delicada, pero siempre sonriente y amable, bendecía a todas las personas hasta el último día de su presencia, pues era una fiel creyente de Dios, con sus manos hacia magia en la cocina. A pesar de su tercera edad diariamente cocinaba ricos platos tradicionales y encontrábamos en su mesa deliciosa comida, pepián, pollo guisado con papas, arroz con pollo y chipilín, su famoso, caldo de res, que no se lo perdía ninguno nosotros, acompañado con su Chile de cilantro y cebolla bañado con vinagre oloroso y jugó de limón. , hasta el último sábado antes de su partida. La casa se mantenía limpia, no le gustaba ver nada sucio y ella realizaba la tarea desde temprana hora de la mañana, al mismo tiempo de compartir la bendición, como era de costumbre, a las personas que le saludaban al frente de la casa, pues ahí empezaba su tarea cotidiana, a lo largo de 82 años en esta vida material. La Yoli siempre fue una mujer sencilla, no le gustaban los lujos, pero eso sí, en la mesa nunca faltó el pan y esos deliciosos frijoles que con mucho cariño y esmero preparaba, a las cinco de la tarde la cena estaba lista, le gustaba comer su pedazo de viuda y sus chorizos y longanizas acompañada de sus tortillas calentitas, el pan ya no le gustaba pues desde q mi papa cerró La flor de azalea, este producto ya no cumplía con su gusto. Ahí estaba yo disfrutando, viéndole saborear esos exquisitos platos, - mijo ahí te guarde tu almuerzo, hice duraznos en miel, llévale a Ileana y comen juntos- me decía. Y ahí iba yo con los alimentos que por muchos años disfrutamos,.. ¿cómo no extrañarla? , se que su espíritu vive, pero me hace falta ver su cuerpo físico, oir su voz, sentir su mano, y escuchar por las madrugadas: " Dios le bendiga...Que le vaya bien…" Hasta pronto mamá. ..

Un golpe mal calculado

Por Carolina Vásquez Araya La ciudadanía enfrenta otro de esos momentos históricos que marcan el rumbo. Las cualidades de un gobernante se pueden medir desde el momento inicial de su asunción al poder. En esa situación de privilegio se sientan las bases de la relación entre gobernantes y gobernados, por lo cual resulta indispensable leer las señales que delatan la trayectoria futura. En el caso de Guatemala, la sombra de personajes oscuros tras el presidente y su renuencia a transparentar sus acciones ha provocado serias dudas sobre quienes están al mando. En el transcurso de los meses, esas dudas se fueron volviendo realidad a través de decisiones opuestas a las expectativas ciudadanas y el incumplimiento de promesas de campaña. Poco capacitado para gobernar –nunca fue político y, de hecho, nunca esperó llegar a serlo- el actual mandatario parece haber dejado el mando en manos de otros, cuyas intenciones e intereses los llevan a romper la iniciativa más trascendental emprendida en el país para erradicar, de una vez por todas, el cáncer de la corrupción que atraviesa y contamina la economía, la gestión política y la vida misma de los guatemaltecos. Durante su visita intempestiva a la sede de la ONU en Nueva York para pedir la remoción del Comisionado Iván Velásquez Gómez de su cargo como jefe de la Cicig, el Presidente no mostró su autoridad sino más bien cayó en el bochorno de exhibir sus temores frente a la comunidad internacional, haciendo ese fútil intento para evitar que su partido político y él mismo sean investigados por delitos de financiamiento electoral ilícito. La reacción del Ejecutivo hace pensar en un dicho popular que reza “a explicación no pedida, culpabilidad manifiesta”. Al actuar con arrogancia, el mandatario confirma su falta de pulso político y comete no uno de sus usuales errores, sino uno de proporciones catastróficas al plantar la duda sobre su apego a la ley y sus intenciones futuras, dejando en evidencia que sus amigos en la sombra no se detienen en escrúpulos para buscar fortalecer el poder y la impunidad a toda costa, sacrificando los pocos avances que el país ha experimentado en su consolidación de la democracia y el estado de Derecho. Da la impresión de que el mandatario no ha calculado bien los alcances de este golpe certero a su credibilidad. A partir de ahora el escenario es otro y podría ser él quien termine siendo el más afectado por la resaca de esta ola política. El sábado la ciudadanía se manifestó con un fuerte espíritu cívico. Sin violencia pero conscientes de la necesidad de patentizar su repudio por las acciones del Ejecutivo contra la institucionalidad encarnada en las investigaciones realizadas por la Cicig y el Ministerio Público, muchos ciudadanos se plantaron frente a la Casa Presidencial para expresar su protesta. La respuesta fue un comunicado en el cual el Presidente exige a Iván Velásquez que abandone el país de inmediato luego de haberlo declarado non grato. Es decir, condena al silencio y a la oscuridad todo intento de transparentar y someter ante la justicia los actos delictivos y a quienes los han cometido amparados por el poder. Lo cual no solo despierta dudas sobre su participación en esos hechos sino reduce su autoridad para dirigir los destinos de un país en profunda crisis moral. Los malos consejeros son tan peligrosos como un mal aconsejado. Es oportuno recordarle al Presidente que fue electo bajo un sistema electoral tan deficiente como clientelar y como expresión de rechazo contra otros postulantes aparentemente peores. Es decir, su supuesto triunfo se inscribe dentro de un esquema político débil, diseñado únicamente para servir de amparo a la corrupción. El país necesita con urgencia los talentos de un auténtico estadista. El sistema y sus leyes electorales deben cambiar. http://www.carolinavasquezaraya.com

Ayn Rand describe y analiza el racismo:

«El racismo es la forma más baja y groseramente primitiva de colectivismo. Es la idea de atribuir significado moral, social y político al linaje genético de una persona, la noción de que los rasgos intelectuales y carácter o lógicos de un hombre son producidos y transmitidos por la química interna de su cuerpo. Esto significa, en la práctica, que un hombre no ha de ser juzgado por su carácter y su...s acciones, sino por el carácter y las acciones de un colectivo de sus antepasados. Como cualquier otra forma de determinismo, el racismo invalida el atributo específico que distingue al hombre de todas las demás especies vivientes: su facultad racional. El racismo niega dos aspectos de la vida del ser humano: la razón y la elección, o la mente y la moral, reemplazándolos por predestinaciones químicas Así como no existe una mente colectiva o racial, tampoco existen logros colectivos o raciales. Sólo existen mentes individua-les y logros individuales, y una cultura no es el producto anónimo de masas homogéneas, sino la suma de los logros intelectuales de hombres individuales. Aun si estuviese probado —y no lo está— que la proporción de hombres de capacidad mental potencialmente superior es mayor entre los miembros de ciertas razas que entre los de otras, eso no nos indicaría nada sobre un individuo dado, y debería descartarse cuando nos formamos un juicio sobre él. Un genio es un genio, sea cual fuere la cantidad de imbéciles que pertenezcan a la misma raza, y un imbécil es un imbécil independientemente de la cantidad de genios que tienen el mismo origen racial. Como cualquier otra forma de colectivismo, el racismo es una búsqueda de lo inmerecido. Es una búsqueda del conocimiento automático, de una evaluación automática del carácter humano, que intenta dejar de lado la responsabilidad de ejercer un juicio racional y moral. Por sobre todas las cosas, es una búsqueda de autoestima automática (o seudo autoestima). La enorme mayoría de los racistas son personas que no han logrado su propia identidad, no han alcanzado meta alguna ni se han distinguido individualmente. Buscan la ilusión de una "autoestima tribal", alegando para ello la inferioridad de alguna otra tribu.»

¡Mamá, papá… cómprame un Smartphone!

Kepa Paul Larrañaga 18/12/2016 Solo es posible generar confusión cuando se vive al compás de un solo ritmo: lo inmediato. Si existe una pregunta repetida entre madres y padres es: ¿a que edad se recomienda comprar el primer móvil a un niño o a una niña? El móvil con conexión a Internet (‘Smartphone’) ha dejado de ser solo un dispositivo de comunicación para convertirse en un objeto de inclusión o en su defecto de exclusión social. Este cambio afecta tanto a quienes ven la oportunidad de venta de muchos más dispositivos, y más aplicaciones para dichos dispositivos: ingenieros, fabricantes, operadores telefónicos, industria de Internet, etc. Como, efectivamente, a todas y todos quienes como seres sociales participamos de los fenómenos conexos al uso del móvil. Este es su efecto fenomenológico. [smartphones-navidad-2013] La variedad y arbitrariedad de respuestas que he escuchado para la pregunta de la edad de uso de dichos dispositivos móviles por niñas y niños, explica la incorrecta formulación de la pregunta. Y sin existir una unicidad de criterios en relación a las respuestas dada su arbitrariedad -depende de los intereses del interlocutor-; quienes formulan las preguntas, padres y madres, la acotan como si fuera una pregunta que quizá no debiera de estar precedida de otras muchas. Todo fenómeno social, no es un hecho aislado y perimetrado sino un acontecimiento que sucede diacrónicamente. Se encuentra conexo a una estructura de sucesos y secuencias de sucesos. Y a su vez, la pregunta no debería ir referida, exclusivamente, a un sujeto: las TIC (Tecnologías de la Información y de la Comunicación) ni a un verbo ‘comprar’. Hemos puesto tanta ‘tecnología’ ante los ojos que no se nos permite ver el ‘bosque’. No quiero acabar concluyendo que no sabemos hacer preguntas ni sabemos responder objetivamente porque somos seres interesados u orientados por nuestra visión del mundo. Quisiera compartir mis dudas si en esta crisis de la modernidad tardía, en la frontera a la posmodernidad, estamos recontextualizando y reconceptualizando las cuestiones anteriores siendo las mismas preguntas pero con otro semblante, y sin respuestas acordes al objetivo de cómo se formulan estamos perdiendo tiempo y oportunidad en ese tránsito a la citada posmodernidad. Hace unos días conversando en un centro educativo con madres y padres sobre el uso de las TIC por sus hijas e hijos, vi a personas adultas abrumadas por la ‘posverdad’ tecnológica, cuando en vez de ser capaces de recopilar datos verdaderos y llegar a conclusiones matizadas, se apela a las emociones desde quienes crean el clima adecuado para formular preguntas motivadas y posteriormente se dirigen a responder con respuestas precipitadas. Sinceramente, ya que queremos hacer preguntas sobre los niños y las niñas porque vivimos en un estado consciente para generar más incertidumbre alrededor de la infancia, aprovechemos para comenzar a aprender a construir una conversación adecuada entre nosotros, cuando las preguntas se dirigen a otros adultos, pero sobre todo cuando se dirigen a las niñas y niños. Compongamos una ética para delimitar ideas que no queden solo sujetas a ciertas emociones, sino que fluyan por toda la secuencia emocional para matizar las respuestas. Y en el caso del móvil con conexión a Internet, deberemos todos juntos aprender a trazar las ‘calles’ del ciberespacio, a esto me refiero con delimitación ética -hablar de las mismas ideas definidas-, y de la secuenciación emocional -permitirnos hablar a nosotros mismos desde las variadas matizaciones y acepciones sobre las mismas ideas-. Lo que me sorprende es que, tanto adultos como niños, quienes no hayan aprendido aún a gestionar una buena conversación en cualquier espacio social posible, se crean los ‘reyes del ciberespacio’ porque disponen de dinero para comprar o de insistencia para hacer comprar un móvil con conexión a Internet. Este es el lugar común y la asignatura pendiente que podrá responder a la pregunta sobre la edad adecuada para comprar un primer móvil, al poderse medir la mejoría en la calidad de la conversación como seres sociales y públicos que somos. EtiquetasComprar un smartphone Navidad niña Niño posmodernidad posverdad Riesgos en Internet smartphone Sobre Kepa Paul LarrañagaNETólogo, Especializado en Derechos de Infancia. Experto en “Gestión estratégica y liderazgo social”, por el Programa del Departamento de Gestión Pública del IESE. Actualmente (desde enero de 2014 hasta la actualidad en relación a infancia y adolescencia): ➣ Codirector del libro coeditado por UNED, Ministerio de Justicia y Thomson Reuters­Aranzadi "Menores e Internet". ➣ Coordinador del “Diccionario de Política e Intervención Social sobre Infancia y Adolescencia” coeditado por FAPMI (Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil), SENAME (Servicio Nacional de Menores de Chile) y Thomson Reuters­Aranzadi. ➣ Miembro del “Grupo de Trabajo Público­Privado de Menores e Internet” de Red.es para la Agenda Digital española. ➣ Evaluador del II PENIA (Plan Estratégico Nacional de Infancia y Adolescencia). ➣ Vocal Asesor de la Cátedra Santander Derecho y Menores de la Universidad Pontificia Comillas (ICADE) ➣ Miembro de OCTA (Observatorio de Contenidos Televisivos y Audiovisuales)

Bajo la sombra de la mentira

Por Carolina Vásquez Araya Nunca fue más evidente la incapacidad política, la bajeza humana y la pérdida de valores. Mientras un ex presidente recluido en prisión por haber creado una de las organizaciones más sofisticadas para defraudar al Estado exige “trato humanitario” en sus esfuerzos por convencer al juez de concederle arresto domiciliario, miles de guatemaltecos sufren toda clase de carencias por el saqueo de la riqueza nacional durante su mandato y viven en la más profunda miseria por falta de oportunidades. ¿Hubo para ellos “trato humanitario”? No debía haberlo. Lo pertinente debió ser un modelo justo y equilibrado de administración del poder desde una visión de nación, cuyos objetivos primordiales fueran el desarrollo de todos, para todos. Sin embargo, no fueron solo la pareja gobernante de la anterior administración –junto con su círculo cercano de depredadores- los únicos responsables de la situación caótica e irremediablemente perversa en la cual se debate la población. Antes y después el cuadro permanece inalterable con sus vacíos, sus deficiencias y sus hábiles estratagemas para mantener un estatus imposible de transformar sin el concurso de quienes se benefician de él. Lo cual, por deducción lógica, es casi imposible de lograr por las vías del diálogo y el consenso, ambas herramientas condenadas al desuso no solo en los círculos políticos, también en los centros de decisión económica cuya palabra es decisiva y no deja espacio a disenso alguno. En este escenario, por lo tanto, hay grandes sectores de la ciudadanía cuya existencia solo es tomada en cuenta por los círculos de poder cuando el tema se trata de violencia, racismo, criminalidad o pobreza extrema. Es decir, cuando el dedo acusador apunta a los menos favorecidos tal cual fueran ellos los culpables de todos los males del país. Criminalidad, prostitución, hambre, vienen siendo sinónimos de una Guatemala dolorosa para quienes pretenden conservar una imagen más pulida de su país. Es entonces cuando se inicia la frenética búsqueda de excusas para justificar una realidad inaceptable, pero sostenida a la fuerza por un sistema al cual las clases más privilegiadas se han adherido como lapas a la roca. La ciudadanía no quiere entrar en razones. No se ha apropiado del ejercicio ciudadano para actuar, pero ni siquiera lo ha hecho para pedir explicaciones a sus representantes políticos. Por un lado, quizá ignoran su poder porque nunca leyeron la Carta fundamental en donde figuran sus derechos. Pero también porque es muy cómodo esperar la intervención de otros para resolver los problemas que les afectan de manera directa. Con esa actitud respaldan de manera tácita los abusos cometidos en su contra y en contra de la integridad de la nación. Guatemala vive en una mentira constante. Vive la mentira de una democracia que no existe en plenitud porque un puñado de adictos al poder ha tomado el control absoluto de las decisiones más importantes para su presente y su futuro. Vive también la mentira de un equilibrio económico sostenido por uno dBajo la sombra de la mentira

EDUARDO MARURI PRESIDENTE Y CEO DE GREY LATINO AMÉRICA VISITÓ GUATEMALA

Dada la importancia que representa el mercado guatemalteco, el ejecutivo compartió con sus representantes en el país Guatemala 12 de juli...